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Jornada 5 |
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Independientemente de lo que refleje el marcador final, este partido lo ganó el Loyola Indautxu, por calidad, juego, esfuerzo, arrojo y actitud ganadora. Nunca me he sentido tan estafado, humillado e insultado como en este encuentro. Todas mis jugadoras se dejaron la piel, fueron superiores, dieron una lección de baloncesto a Fadura y a pesar de tener todo en contra de ellas no renunciaron a la victoria en ningún momento. Me duele profundamente ver su frustración tras semejante esfuerzo. No fue la mala suerte, ni el cansancio, ni la casualidad sino la lamentable actuación del árbitro no federado que decidió por si mismo decantar la victoria de forma descarada e insultante Mi experiencia me enseña a no asustarme por arbitrajes caseros, decisiones increíbles o auténticos disparates en la aplicación del reglamento pero lo sucedido este día fue vergonzoso. Todos los entrenadores somos subjetivos a la hora de valorar un arbitraje por lo que doy datos objetivos que constan en al acta: Fadura Irlandesas: Se le pitan 20 faltas, tiran 58 tiros libres. Loyola Indautxu: Nos pita 34 faltas, tiramos 26 tiros libres. El partido se resolvió en una prorroga. En el último minuto y medio Fadura perdiendo 51-54 tiró 14 tiros libres, nosotras únicamente 4 a pesar de los continuos golpes y empujones ignorados de forma premeditada por el árbitro. Aun así no consiguieron ganarnos y fuimos a la prórroga en la que continuó la mala fe del arbitro y tuve que afrontarlo con 4 titulares eliminadas por faltas. Hubo situaciones insólitas como cuando en un contraataque mi numero 12 evitó una canasta con una falta muy dura, la jugadora de Fadura Irlandesas se encaró a mi nº 12; sorprendentemente el árbitro le pitó la 5 falta a la jugadora nº 13 que no había participado en la jugada pero, claro, previamente había anotado 20 puntos mostrándose imparable. La mesa en la que estaba un entrenador de Fadura Irlandesas dijo que la falta era de la 12 pero como había marcado 13, así se quedaba. Las propias jugadoras de Fadura Irlandesas reconocieron a las de mi equipo que habían ganado por el árbitro, no así el entrenador. Felicito sinceramente a todas mis jugadoras que me han demostrado que nos podemos enfrentar a cualquier rival y circunstancia adversa con la cabeza bien alta. Todas las jugadoras supieron asumir su papel dejando de lado los intereses personales y apostando por el equipo. Quiero dar mi agradecimiento personal a las jugadoras que a pesar de estar en el banquillo muchos minutos no dejaron de animar y colaborar en nuestra gran victoria moral. Tendréis vuestra oportunidad porque habéis demostrado que vuestro sitio está en este equipo. |
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